La calvicie femenina puede ser tratada y el principal resultado de la mejora es el rescate de la autoestima. El tratamiento trata de evitar la acción hormonal sobre los folículos, revirtiendo el proceso de afinación y miniaturización y se hace con el uso de antiandrógenos que combaten la acción de los andrógenos: hormonas masculinas. Pueden ser utilizados por vía oral o en forma de lociones aplicadas en el cuero cabelludo. La finasterida, medicamento utilizado con éxito en el tratamiento de los hombres, también viene siendo utilizada “off label” para las mujeres en EEUU con éxito. Otros antiandrógenos también se están utilizando con eficacia como: acetato de ciproterona, espirolactona, cimetidina, saw palmetto, entre otros.

Además se hace el estímulo al crecimiento de los cabellos, con suplementación vitamínica y sustancias de uso local.

El tratamiento es continuo y los resultados pueden tardar un poco en aparecer. Es necesario tener paciencia y perseverancia. A menudo es necesario el cambio del medicamento hasta que se obtenga el mejor resultado. Si el tratamiento se interrumpe, el proceso se reinicia y la caída volverá a ocurrir.

Puede ser necesaria una evaluación hormonal y la realización de exámenes que excluyan otras causas de la caída del cabello, como el efluvio telógeno y la alopecia areata. La indicación del mejor tratamiento depende de cada caso y debe ser determinada por el médico dermatólogo.