En general, atribuida a otros factores, cerca del 25% de las mujeres de 30 años de edad ya muestran signos de calvicie. Después de los 45 años esta incidencia queda más clara y se puede encontrar calvicie en aproximadamente el 50% de las mujeres.

Antiguamente los diagnósticos y tratamientos eran equivocados porque la alopecia androgenética no era “admitida” como una causa real y por lo tanto, no era tratada. El diagnóstico sólo se definió cuando la mujer estaba en una fase avanzada del problema, con pérdida definitiva de los cabellos.

Actualmente la tecnología es la gran aliada de los dermatólogos en el difícil diagnóstico de la calvicie. Una de las novedades del área es el Tricoscan, un pequeño microscopio iluminado con láser de baja potencia que capta imágenes del cuero cabelludo y de los hilos con 40 veces de aumento. Con este aparato, la imagen se transfiere al ordenador y se proyecta en la pantalla para un mejor análisis del médico y del paciente que pueden acompañar los cambios en los hilos y en el cuero cabelludo. Además, es posible guardar y congelar la imagen para futuras comparaciones tras el tratamiento.

La reducción del volumen capilar puede tener varias causas: alopecia areata, efluvio telógeno, medicamentosa, dificiencias vitamínicas, alteraciones hormonales, tratamientos químicos, tricotilomanía, estrés, entre otras. Por lo tanto, antes de Tricosan era mucho más difícil realizar un diagnóstico preciso de la alopecia androgenética (calvicie).

En el caso de la calvicie, por ejemplo, es posible observar el proceso de reducción del volumen capilar con la identificación del afinamiento, pérdida de pigmentación y reducción de la longitud de los hilos: proceso llamado de miniaturización, que caracteriza la calvicie, condición androgenética. En el caso de las peladas provocadas por hongos en el cuero cabelludo, los hilos se secan en la base con un aspecto de signos de exclamación, lo que es lo opuesto a la pelada inmunológica en la que la piel calva se vuelve lisa y brillante, semejante a una cáscara de cebolla.

El dermatólogo debe estar atento a otros factores como: hilos dañados, puntas bifurcadas y agresiones en la textura de los hilos provocados por agentes externos como exceso de cepillado y productos químicos, entre otros.